Rita
Recuerdo que a Rita le daban unos yeyos todos los domingos cuando oíamos Misa. En Curazao, salíamos de Scharlooweg Dieciséis y caminábamos unas cuántas cuadras hasta la iglesia. Más o menos a la mitad de la misa, Rita comenzaba a decir que veía todo blanco. Entonces yo la llevaba a la entrada de la iglesia y le pedía ayuda a alguien. Mina no iba con nosotras porque se ponía nerviosa. Casi siempre el regreso a casa lo hacíamos en automóvil. Nos daban la cola!
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